Es una pesada carga de divinidad,
tus manos reflejan el tiempo
que no cuenta en los relojes
Otro tiempo dedicado al nosotros
donde las barreras siempre estuvieron bajas,
infranqueables,
impenetrables,
desmesuradas,
carentes de eso que encontramos,
hace mucho tiempo atrás
en el perfume blanco del azarero
de la esquina, que ya no existe.
de los vagones de acero indiferentes
del fluido aceitoso de memoria,
pegado al quebracho que aún sostiene lo nuestro.
Al fin despedimos Estaciones
al amparo del carguero que no detiene la marcha,
en un adiós que no desea volver
Dejar de volver apostando
a la indiferencia de rutinas,
sin animarnos a desprender
esa carga que un día no lo fue.
Zenón en la carga de algún día
2025

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