El reflejo de una primavera
que nos avecina,
la costumbre de pensar esas mejillas,
la costumbre del peso y las palabras,
rascando tu Amor en soledad.
Tiemblan los noctámbulos labios
en frescos y secos manantiales,
tibios de añejas bebidas.
La sonrisa amarga como hiel de madrugada
beben los encantos de páramos audaces,
bajo el blando peso del amarillo, y
del verde noche
de una carne que no nos pertenece.
Oímos Voces andaluzas recitando viejos epitafios,
Vemos gitanos deambulando por los pueblos,
indagando primaveras,
Amores
mejillas,
palabras,
manantiales
amarillos y verdes
Sobre el lecho de la aurora
yace el último amanecer...
Zenón entre Jazmines
Hoy

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