Ser y dejar de Ser en un instante,
indagando en esquinas rotas
las trampas de la Felicidad
O de un amor atravesado por el mercado
O de la flor que te di y aún conservo
en los recuerdos.
Finalmente nos amigamos con la soledad,
disfrutamos el silencio,
acompasamos cada mirada con caricias
cargadas de palabras
Pidiéndote lo que no logré darte
en la acuarela de mi vida.
Ese amarillo bermellón,
el azul celeste
o tal vez
el frío
amargo
del blanco,
corroído,
oxidado,
agrietado,
agujereado
Al fin dejamos de Ser, en la nostalgia de haber Sido
Zenón, Agosto en el año de los tiempos

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