Huele a mar profundo
donde la luz no llega,
tan intenso como el roce
de la sal al despertar.
deja marcas en la costa y
babosas
de alquitrán
perfumadas.
es otoño sin respiro
de vapores con almohadas,
la marea se retira sin vaivenes
tras el velo ocre de la tarde,
y la brisa roja de los labios
aprietan ese páramo sin sol.
Claudicamos sin piedad en el Chuy
al silencio de las mantas
y al abrigo de las dunas.
La barcaza en el Este se perdió
como el sol en el poniente.
lo posible ya no está...
Z, El Chuy (ROU) 1999



























