encontré la ausencia frente al río,
me quedé sin palabras
La distancia evitó el colapso, el precipicio y el deshonor,
la ausencia sin honor es como levitar en el absurdo.
La vida ligada a lo más profundo de ser en una inmensidad de agua salobre.
Esa que alimenta sin conciencia a una inconsciencia colectiva.
Es el náufrago sobre la tabla indagando su intimidad, avistando sus propios horizontes líquidos y su espalda a un cielo sin estrellas.
Encontré la ausencia al despertar y me quedé sin sueños, los que callaron, los perdidos y los ausentes de vientres. La de los frutos sin semillas perdidos en el rojo amanecer
Encontré al ausente en el gris del espejo sin reflejos ni destellos, y volvieron las palabras.
y un sonido dibujado en la tabla del naufragio a la sombra del rosal, me devuelve a la orilla de una a vez y para siempre
2026, Octubre de un día cualquiera


























