La ausencia de pasado mañana
es el hoy del ayer,
tratando de saltar el charco
que separa la noche del día
no sin antes mirarse al espejo.
El roto de otros días
en las madrugadas de desconsuelo,
de las heladas y las escarchas,
de las mentiras a babor
y la piedad que ata el ancla
al riacho
De un tiempo sin viento,
intenso de vapores,
de soles sin nubes
y de espumas sin raíces
Que ausencia deparará la tempestad
al borde del acantilado en calma.
dónde buscar,
dónde encontrar,
que páramo agreste retomará
la mirada por debajo de la puerta cancel,
agrietada,
rústica y fría,
como el alba de ese ausente ayer y del hoy del mañana
Zenón, mayo 2026



























