Indagar el sentido de la existencia
bajo el yanto del niño
cuando cae la tarde.
elevar las manos,
buscar respuestas
sin respuestas
Y volver a
indagar.
Abrir una puerta al basto infinito
y cerrar otras sin mirar atrás,
perder las sombras que siempre fueron,
las que no se reconocen
y nunca se abandonan
Caminar a escondidas las cornisas
y al
el vacío pregunta por su existencia,
como la de antaño
como la no reconocida
como la perdida
Esa misma que el Universo creó
sin deidades de carne y hueso,
sin alabanzas y sin tiempo
Zenón imperecedero


























