No hay relámpagos.
la tormenta plantada en Buceo
lo descargó todo.
amarrado en el puerto
cobijás recuerdos
de cerca y de tan lejos.
El Polonio apacible,
la plasta de mar,
la sombra de huella
y la mantas de arena
Que llovizna derritió los témpanos?
En que quebrada se detuvo el galope?
Por que la ceniza evapora la luna?
Te cubriste de estrellas
en el refugio del Chuy,
no te encontraste ni en la proa ni la popa
Dejamos los muelles.
Zarpamos en otoño
sin luces,
sin breas,
sin norte ni sur.
las velas pincelaron la espuma y
las manos sin timón quedaron vacías.
No hay más remeros en bodega,
ni esclavos de silencios
y en el último espigón
arde esa palabra que se hace nómade.
Zenón, Cabo Polonio 1996



























