La intemperie
atravesó el frío
que cala hondo
Tiritábamos a la sombra de la luna,
reflejando espejos en el
mar.
los vapores carcomían mis entrañas,
y las tuyas florecían de sabor
dulce
amargo
perfumado.
solo eso y a la mar nos adentramos
sin límites ni fronteras,
sin márgenes donde asirnos.
la noche se hizo día
cegando los tormentos
que algún tiempo lo dirá
Cómo desatar las ataduras?
Cómo desarmar lo caminado?
Cómo querer lo ya querido?
El agua se cubrió de polvareda
y el polvo se hizo arena
en la huella de tu cuerpo sin retorno
Hoy, Zenón del Arrabal

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