Cabo Polonio

Llegó la sed de lo impenetrable 

estando boca abajo. 

llegó  Apolo buscando a su Dionisio, 

y la brisa repentina 

entornada en la  tarde del Polonio. 

Hay retazos de tu tiempo 

y espacios de los míos 

que se ocupan de los tuyos. 

 Y el frío de la arena acrecienta 

la distancia 

 al calor de esa piedra que se funde en la mañana 

Un pasado de silencio nos aturde 

con la espalda de tu pecho,

y el fragmento sin vocales 

nos envuelve con el canto gregoriano 

La mirada tiembla indagando la mañana 

con un gesto aturdido de palabras, 

 el viento y su silencio se ahogan en suspiros, 

y en los márgenes de los años 

escapamos de los días y sus sombras


                                     Escrito al paso en una tarde

                                      apacible del Cabo

                                       Febrero 1996

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