Hubo dos o tres crecientes de palabras,
las que tienen almas escondidas en conjuros
Las que se disuelven al instante
y en el rose suave de un amor no correspondido
O se rompen en otras tierras,
otras mantas
u otras aguas
Las que se cruzan de vereda,
o se miran en cielos cargados de humedad,
y se evaporan en salinas otoñales
En ocasiones se inundan de aguaceros de verano,
y en torrentes amarronados
arrastran camalotes de alfabetos lenguaraces
Las palabras y el silencio de la siesta
en el fondo gris de la pieza y el adobe
Las palabras en el alma de la noche
que se cuaja en una mirada amarga,
tenue
y de soslayo se ahoga sin destino.
Algunas son eternas como el cause de los ríos,
otras efímeras como el rocío del verano.
En un tiempo sin ellas
serán sólo el vacío de lo Eterno
Z M 2026
