jueves, 10 de abril de 2025

Soledad


 La estrechez de la tierra

haciéndose polvo en el rostro

El gris rojo con el que te fue recibiendo la tarde,

en ese pequeño paraje de provincia.

No hubo forma de decir adiós,

ni siquiera una palabra,

ni un balbucear entrecortado.

Cayó pesadamente la tela 

sobre el marco de madera

Te siguieron silenciosos pasos,

 la sombra te abandonó sin conocerte,

y con el último hilo de alpargata

 fuiste cerrando la historia  

Sin bártulos a cuestas,

solo la carga de recuerdos.

En el crepitar de las secas hojas 

se abrió un horizonte de esperanzas

Tan impenetrable como la nada misma


Zenón del Arrabal



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